Frases que llevan de la gloria al infierno
Hay frases que enaltecen y otras que pulverizan la reputación. No en vano los personajes públicos y los líderes empresariales deben cuidar con esmero lo que dicen y lo que proyectan con su imagen. Los mensajes pueden ser interpretados de diferente forma, dependiendo el cómo, el público objetivo, el momento y la forma como se diga.
Era el símbolo de la discreción, de la diplomacia milimétrica. La mejor ministra, decían las encuestas. Pero una frase empezó a friccionar su imagen: “Donde hay un hombre, hay prostitución”. Como si se tratará de una mala racha, la Canciller pronunció otra oración que puso a temblar su cargo: “"Quiero decir que tenemos que tener en la mente que cualquier cosa puede pasar en esas posiciones salomónicas que ha tenido la Corte. El peor momento para semejante mensaje en plena defensa de la soberanía de San Andrés.





